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>> lunes, 13 de julio de 2009

¿Quién no recuerda a los Tamagotchis?


Un Tamagotchi es la mascota virtual más famosa de todos los tiempos. En 1996 Aki Maita creó esta “mascota” y fue comercializada por Bandai. Los Tamagotchis originales venían en forma de huevo y contaban con una pantalla de cuarzo en blanco y negro y pixeleada. Debajo de la pantalla había un total de tres botones – Seleccionar, Aceptar y Cancelar- para navegar en el menú para hacer alguna de las siguientes tareas:

  • Ver sus estadísticas (V1)
  • Darle de Comer (V1)
  • Llevarlo al baño (V1)
  • Actividades (V1 - V5)
  • Infrarrojo (V1)
  • Regañarle o Felicitar (V1)
  • Curarlo de alguna enfermedad. (V1 - V4.5)
  • Encender o apagarle la luz (V1 - V3)
  • Mensajes (v4 y V4.5)
  • Libreta (V1 - color)
  • Televisión (V5)* Objetos (V5 - V6 "Music Star")
  • Música (V6 "Music Star")

En 1999 llegó a América y Europa de contrabando (su exportación no había sido aprobada aun) y para 2001 su popularidad había decrecido. Recientemente se ha puesto de moda otra vez a un nivel casi de culto.

El nombre combina la palabra japonesa para decir huevo («tamago») y la silaba «chi» que denota afecto, y que aprovecha la similitud con el préstamo que el japonés ha tomado del inglés «wotchi», («watch»), que quiere decir reloj.


¿A qué demonios va Manny con todo esto? Te preguntarás. Simple, te voy a dejar un tamagotchi para que lo bajes y lo tengas en tu computadora para esos momentos en los que estás de ocioso.


requerimientos:
* PC compatible 486 DX, 66 Mhz
* 8 Mb RAM
* SVGA, high color 16 bit
* 6.5 Mb libres de Disco Duro
* Microsoft Windows 3.1x, Windows 95 o superior
* Teclado y Mouse
* Placa de sonido o PC -Speaker
Peso: 1.03MB

Descarga aquí


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Un sistema inmunológico para la Tierra

>> miércoles, 1 de abril de 2009

Un argumento bastante usado por los escritores de ciencia ficción consiste en el exterminio de la raza humana por culpa de un virus que, por algún motivo oscuro, ha pasado de alguna raza animal (y hasta extraterrestre) al hombre. Nathan Wolfe, un reconocido “cazador de virus”, asegura que esto ocurre todo el tiempo y, además, que ha descubierto varios de ellos.


“Nuestro conocimiento de la diversidad viral en el planeta es insignificante. Ni siquiera sabemos el tamaño del iceberg. Sólo sabemos que la casi totalidad de esa diversidad viral está por descubrir y nos es desconocida. No tenemos ni idea de qué porcentaje está bajo el agua, pero seguramente es un gran porcentaje.” La frase anterior pertenece a Nathan Wolfe, que en los últimos años ha perturbado a más de uno con sus declaraciones. Nathan es un cazador de virus profesional, que participó en la ultima conferencia TED: Ideas Worth Spreading, desarrollada en California en febrero de este mismo año.

El especialista habló de sus experiencias en África, lugar al que ha viajado innumerables veces y donde ha logrado demostrar que hay un número increíble de virus que saltaron la -a veces delgada- barrera que separa a los animales de los humanos. Uno de los casos mas conocidos es, cómo no, el virus del sida. El problema, dice Wolfe, es que lo siguen haciendo. La cantidad de virus es tan enorme que, si se publicara una enciclopedia de 30 volúmenes sobre todas los organismos vivientes, 27 de ellos corresponderían a los virus conocidos hasta hoy y solamente los 3 restantes estarían dedicados a los otros animales. Si a esto le sumamos que solo conocemos un ínfimo porcentaje de los virus existentes, podemos hacernos una idea de la problema que tenemos entre manos. Justamente, la vida de Nathan Wolfe está dedicada a evitar las pandemias, a predecirlas, a combatirlas y a erradicarlas. En su trabajo combina métodos de la virología molecular, la biología evolutiva, la ecología y la antropología.



“Descubrimos nuevos virus continuamente. No es posible descubrir nuevos primates todo el tiempo por que ya hemos descubiertos la mayoría de ellos, pero ese no es el caso de los virus”, se entusiasma Nathan. “Existe un gran interés en los virus dañinos, pero la mayoría de ellos son neutrales, incluso algunos de ellos cooperan con sus huéspedes.”, aclara. “No todos son agentes con capacidad de tener efectos devastadores sobre la población humana de forma relativamente rápida”, prosigue. Por supuesto, la idea de que algunos cientos de miles de virus con una capacidad de contagio y habilidad para mutar continuamente como el SIDA están por ahí ocultos esperando saltar al hombre es poco tranquilizadora.


A Wolfe le preocupa la forma en que se efectúa el control global de enfermedades. En general, no suele estar supervisado por biólogos o científicos, sino por médicos o funcionarios de la salud pública. “Esperamos a que las pandemias ocurran y luego hacemos todo lo que podemos para controlarlas una vez en marcha”, dice. El especialista compara el estado actual del control de las enfermedades virales con el la forma en que se trataban enfermedades cardiovasculares hace cincuenta años: no se prevenían. “Nadie medía niveles de colesterol, ni controlaba la tensión arterial, ni se intentaba modificar los hábitos de fumar. Simplemente se esperaba al ataque cardíaco”, agrega. “Cuando hablamos de pandemias estamos igual, esperando al ataque cardíaco.”



Estamos a la espera de un ataque cardíaco


La apuesta de Nathan consiste en ponernos a pensar en qué forma podemos hacer un trabajo mucho mejor a la hora de predecir y prevenir las pandemias. Según Wolfe, tendríamos que ser capaces de llegar a un punto (en el futuro próximo) de convertirnos en tan buenos científicos como para lograr cazar la mayoría de esos virus, convirtiendo a una nueva pandemia en algo sumamente raro. “Lamentablemente, si se le pregunta a profesionales de salud pública, es muy posible que ni siquiera se les haya ocurrido que se hubiese podido prevenir la epidemia de VIH, y mucho menos que podamos conseguir que un día no haya más epidemias”, dice. Sería, ni más ni menos, poner el caballo por delante del carro, y en lugar de esperar a ser masacrados por un virus desconocido, prepararnos para su aparición y plantarle cara. Para ello el único camino es ponernos ya mismo a encontrar y estudiar toda la parte del iceberg que no vemos, de forma que el enemigo deje de ser un desconocido invulnerable.


Mientras tanto, epidemias de enfermedades tan fácilmente tratables como el dengue o la malaria siguen haciendo estragos a lo largo y ancho del planeta. Quizás ya sea hora de ponernos a trabajar en serio en estas cuestiones.

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Fósil realmente antiguo

>> martes, 10 de febrero de 2009

A pesar de que nuestro planeta tiene una antigüedad estimada en unos 4.500 millones de años, la vida animal tuvo lugar bastante más tarde. De hecho, hasta la “explosión” del periodo Cámbrico, ocurrida hace aproximadamente 540 millones de años, pocas cosas de tamaño mayor a una ameba caminaba por aquí. Sin embargo, científicos del MIT han hallado un fósil de 635 millones de años.



La evolución, responsable de la existencia de todo bicho vivo que encuentres sobre la Tierra, se tomó su tiempo antes de permitir la aparición de animales relativamente complejos en este planeta. De hecho, durante nueve décimas del tiempo geológico transcurrido desde la formación de nuestro planeta las condiciones ambientales fueron tan duras que solo pudieron desarrollarse organismos muy simples.



Las esponjas son animales, aunque muchos crean que son un mineral o alguna clase extraña de vegetal, y son uno de los animales más primitivos del planeta. Pero, y a pesar de su antigüedad, las esponjas comparten con los humanos una buena cantidad de material genético y particularidades bioquímicas. Por ejemplo, producen unos compuestos muy parecidos al colesterol, llamados esteroles C-30. Es una suerte que cuenten con este compuesto, ya que son los esteroles los que dejan rastros fósiles en los estratos geológicos.



Un equipo dirigido por Gordon Love, científico perteneciente al MIT (Massachusetts Institute of Technology), ha encontrado muestras abundantes esteroles C-30 originados hace más de 635 millones de años. Este hallazgo tiene una antigüedad al menos 100 millones de años superior a la explosión cámbrica, por lo que probablemente provocará algunos cambios en las teorías actuales. Por lo pronto, los científicos han publicado los resultados de su expedición en el último número de la revista Nature.

"Nuestros datos representan la evidencia más antigua de vida animal en el registro fósil e indican que el origen de los animales ocurrió antes de que terminara la última gran glaciación precámbrica", se entusiasma Love. No es un dato menor, ya que la glaciación que menciona, conocida como Marinoan, acabó justamente hace 635 millones de años.


El periodo anterior al cámbrico, ocurrido entre 1.000 y 543 millones de años atrás, se llama neoproterozoico, e incluye las glaciaciones más intensas conocidas por los geólogos, con nombres como “Sturtian” o “Marinoan”. Para tener una idea de su importancia, los casquetes polares llegaban casi al ecuador, convirtiendo a nuestro planeta en una verdadera bola de nieve muy poco amigable para la vida animal. Además, en esa época los niveles de oxígeno en la atmósfera y en los océanos eran muy bajos, tal vez inferiores al 1% de la concentración actual, dado que no había bosques capaces de generar cantidades importantes de ese gas. Sin embargo, el hallazgo del equipo del MIT demuestra que al menos una especie de esponja fue lo suficientemente robusta como para prosperar en ese clima, y dejar su huella para que centenares de millones de años más tarde podamos conocerlas. A la de la imagen de la derecha la llamamos Bob.

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Nos invaden medusas inmortales

>> miércoles, 4 de febrero de 2009

¡Extra! Nos invaden medusas inmortales

No, no es el título de un periódico alarmista ni mucho menos el nombre de una película de ficción. Las medusas poseen una característica impresionante: No estoy diciendo que si se la come algún animal o las pisoteamos se vayan a quedar tranquilas como si nada, pero el envejecimiento no les afecta así que su número aumenta mientras te bañas, mientras trabajas y mientras lees esto.

La Turritopsis Nutricula (suena a enfermedad venérea, de esas que mueres entre vómitos salvajes y diarreas furibundas)es capaz de revertir el efecto del envejecimiento al regresar a su juventud al alcanzar su madurez (confuso ¿Cierto?). De algún modo que la ciencia no ha podido explicar, llega a la madurez y en vez de hacerse vieja, pintarse las canas, toser esputos frecuentemente, cansarse muy rápido y leerle cuantos a sus nietos, lo que hace es rejuvenecer y volver al estado de pólipo (animal invertebrado del filo de los cnidarios) Con el tiempo avanza (de nuevo) a la edad adulta, se aburre y regresa a su edad juvenil. Así una, dos, tres veces el ciclo, según científicos esto es potencialmente infinito. Esto lo loga gracias a que ha dominado el proceso de TRANSDIFERENCIACIÓN, o sea, que es capas de hacer que sus células ya diferenciadas vuelvan a la época anterior donde aún no estaban especializadas. Así regenera tejidos y partes del cuerpo, como pasa con las estrellas del mar, que si pierden una para al tiempo les nace otra.


La mayoría de las medusas con comestibles, entonces ¿Por qué no comenzar la explotación de estos no muy agradables a la vista especimenes y dejar, por un tiempo, en paz a otras especies marinas? También se aprovecha su veneno para tratamientos contra el cáncer.

Si se sigue multiplicando a este ritmo, muy pronto no seremos capaces de meternos a nadar a las playas sin ser afectados por estos inmortales amigos.


Vínculo : Telegraph

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